Durante el pasado fin de semana, los días 12 y 13 de abril del año de Nuestro Señor de 2008, se ha celebrado en Andújar el I Torneo de Ajedrez Innovandújar del que comentaré mis impresiones como organizador.Todo comenzó hace mucho tiempo con los preparativos para la organización de un torneo de ajedrez, disciplina que no goza de gran seguimiento y no despierta pasiones desenfrenadas ni de ningún otro tipo. Tras conseguir el visto bueno de los patrocinadores, comienza la verdadera odisea: hay que conseguir un local decente, cosa nada fácil, porque locales decentes no hay muchos. También hay que buscar el material, los trofeos, controlar las inscripciones (gracias Pedrito) y, sobre todo, conseguir que venga “mucha gente”.
La primera sorpresa fue la llamada de Stefan Djuric expresando su deseo de participar en el torneo. Sorpresa mayúscula, en cuanto consideraba que en esta primera edición se reduciría la participación a locales y provinciales, y, si había suerte, algún jugador de alguna provincia limítrofe.
Posteriormente se interesaron Malakhatko y Khamrakulov pero, desgraciadamente, al final decidieron no participar.
Para las inscripciones conté con la inestimable ayuda del siempre predispuesto Pedrito, amigo de hace mucho tiempo y que estaba más que dispuesto a perder parte de su tiempo en controlar una faceta que se me antojaba de lo más complejo.
Como se puede suponer, lo llamaba diariamente (y, a veces, hasta varias veces en un mismo día) interesándome por los inscritos: que si quiénes, que cuántos van, que si sabes cuántos serán al final, y miles de preguntas más que el bueno de Pedrito respondía siempre.
Así llegamos hasta el día previo al torneo, día de la llegada de Stefan Djuric. Fuimos a recogerlo a la estación de tren, ya que había venido desde Italia vía Roma-Sevilla-Andújar. Pronto pudimos comprobar que era un personaje encantador, simpático y alegre. Llamé a Fran que estaba deseando que llegara para poderle hacer una entrevista (que se puede leer en el blog) y consiguió que su “santa” le trajese hasta Andújar, concretamente al hotel del torneo (aproveché para echarle un vistazo a la colocación de las mesas y arreglar un par de detalles). Allí se explayó con sus preguntas a Djuric que contestaba encantado. Fue una cena de lo más agradable, compartida con mi esposa Rosa y mi amiga Leli, a las que también les causó una muy grata impresión.
Pues nada: cena, despedida y a casita que mañana hay que comenzar el Torneo.
Parece fácil de decir, pero no lo es tanto de llevar a cabo. Me levanto a las 4 (a las cuatro) de la mañana sin poder dormir y me lío con el ordenador a mirar tonterías y a matar unos monstruitos del Hellgate London hasta las 9 o así. Salgo, paseíto anti-diabetes y a la tienda. Visitas muy agradables del amigo “Maquique”, artífice de los números de las mesas y las pegatinas para los sobres de los premios: un café. Al rato mi amigo Ángel: otro. Al poco aparece el amigo Djuric: otro. Se va a dar un paseo y vuelve sobre las 12 para entretenerse en comentarnos unas partidas suyas, como dijo él mismo: es mejor comentar las victoriosas porque, aunque se aprende más de las derrotas, es más placentero mostrar cómo gana uno. Hasta las 2 que hay que comer e ir para el torneo. Si por Maquique, Cepedello (que había llegado hacía poco, pero sin café) y un servidor hubiese sido, nos habríamos quedado allí todo el día. Me quedo en la tienda terminando los números y algunas cosas de última hora.
Quedo con Pedrito, que hará las veces de árbitro, sobre las 3 y media.
Prisas con los números para las mesas que no los tienen, vuelta a por un rollo de celo, que se lo ha dejado. Pegada de carteles. Colocación de las mesas. Más nervios. Me acuerdo de que no he comido y me tomo un bocadillo en el propio bar del hotel.
Llega la hora del torneo. Tengo la suerte de encontrarme arropado por varios concejales del Ayuntamiento de Andújar, así como por el alcalde. Lo que me viene muy bien porque el grueso de los discursos corre por su cuenta. El mío es breve: agradecimiento a los participantes por su asistencia y a jugar.
A partir de ese momento todo fue como la seda. No hubo incidentes dignos de mención: las partidas se desarrollaban como Dios manda, a su hora, con sus resultados bien dados a los árbitros y la siguiente ronda con puntualidad.
Se juegan cuatro sesiones y hasta mañana. Pero me llevo a cenar por el pueblo a Djuric: unas cervecitas (pocas) y a jugar. Me decía Djuric que le gustaba lo de las tapas, que en Granada también había la misma costumbre, pero que en Sevilla no. Debo comentar que fue una noche muy agradable en la que estuvimos hablando de miles de cosas hasta la llegada de mi esposa que dejamos de hablar de ajedrez (lógico, ¿no?). Lo acompaño al hotel (una buena caminata), vuelta a casa y a dormir.
Pensaba estar durmiendo hasta las 9, pero nada de eso. Otra vez en planta, esta vez a las 6, y a preparar las fichas de resultados para las partidas del domingo, que se habían acabado. Nada, las termino, imprimo, recorto. Terminamos de colocar las pegatinas para los sobres de los premios y al local de juego.
Comienza la segunda y definitiva sesión. Me doy cuenta, aterrorizado, de que el dinero de los premios lo había sacado del banco el viernes y no me había dado cuenta de que estaba en billetes grandes (200 y 500 euros) ¿Y cómo cuadro el montante de los premios? Conseguí que me cambiasen unos 700 euros en el mismo hotel y el resto lo conseguí en el cajero: tres veces sacando 150 euros. La verdad es que costó trabajo.
Va terminando el torneo y siguen sin presentarse problemas. Hasta la última ronda donde, los que siempre hay en todos los torneos, montan un follón en una partida. Solo ese pequeño incidente en dos días de competición. La verdad es que es para estar contentos. Y lo estoy.
En resumen, que he disfrutado mucho organizando el torneo, he pasado ratos de muchísimos nervios y he disfrutado todavía más viendo a muchos amigos jugar y pasárselo en grande, aparte de el haber conocido a otros a los que, desde ahora, llamaré también amigos.
Pedro Reyes Romera.
Añadido al hilo de un comentario de Nefta en la web de Cruz Roja:
"los que siempre hay en todos los torneos, montan un follón", espero que el tono despectivo que saco de ahi sea un error y haya querido decir más bien "hubo un follón como los que siempre hay en los torneos"(sic)
Comento:
Lo del tono despectivo no es tal. Lamento que le haya parecido éso.
Lo de que haya querido decir más bien..., es cierto. No ha sido la expresión más adecuada.
La expresión alternativa que sugiere es más acorde con el resto del texto.
Pedro Reyes
Añadido al hilo de un comentario de Nefta en la web de Cruz Roja:
"los que siempre hay en todos los torneos, montan un follón", espero que el tono despectivo que saco de ahi sea un error y haya querido decir más bien "hubo un follón como los que siempre hay en los torneos"(sic)
Comento:
Lo del tono despectivo no es tal. Lamento que le haya parecido éso.
Lo de que haya querido decir más bien..., es cierto. No ha sido la expresión más adecuada.
La expresión alternativa que sugiere es más acorde con el resto del texto.
Pedro Reyes
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